Según Alistair Munro, los Indicadores de un Trastorno Delirante (denominación moderna de la Paranoia) son:
- El paciente expresa una idea o una creencia con una persistencia o fuerza inusual.
- Esa idea parece ejercer una influencia excesiva, y su vida se altera habitualmente hasta extremos inexplicables.
- A pesar de su convicción profunda, habitualmente hay un cierto secretismo o sospecha cuando el paciente es preguntado sobre el tema.
- El individuo tiende a estar sin humor e hipersensible, especialmente respecto a su creencia.
- Tiene un carácter de centralidad: independientemente de lo improbable que sean las cosas que le ocurren, el paciente lo acepta sin casi cuestionárselo.
- Si se intenta contradecir su creencia es probable que levante una fuerte reacción emocional, a menudo con irritabilidad y hostilidad.
- La creencia es, cuando menos, improbable.
- La idea delirante ocupa una gran parte del tiempo del paciente, y abruma otros elementos de su psique.
- El delirio, si se exterioriza, a menudo conduce a comportamientos anormales y fuera de lugar, aunque quizás comprensibles conocidas las creencias delirantes.
Aplicables uno por uno a cualquier tipo de creyente religioso.
Trastorno delirante de grandiosidad: delirio de que el individuo tiene un talento extraordinario, poder, conocimiento, o una relación especial con una deidad o una persona famosa.
Este es el Papa, fijo.
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