lunes, 1 de febrero de 2010

AVATAR y el menú


Récord de taquilla (desbancando a Titanic), buenísima, ganará un montón de premios, y no se cuantas cosas más (todas buenas) habré escuchado sobre la película. El caso es que espoleado por la curiosidad (y algo de presión familiar), el Viernes 29 fui a verla. Más de 2 horas y media de cine.

Un despliegue técnico impresionante con un resultado visual espectacular. Nada más. La historia y el guión son una soplapollez. Nada nuevo bajo el sol. A medida que las escenas pasaban, mi cabeza me recordaba que eso ya lo había visto.

Ingredientes para 500 millones de personas:
La idea de Tron
La historia de La selva esmeralda
Las bestias aladas de los Nazgul
Armamento a mogollón

Proceso (muy fácil):
Agitar durante 2 horas y media
Cocer con mucho respeto por los pueblos indígenas
Aderezar con algo de conciencia medioambiental

Resultado:
AVATAR (espagueti con tomate a 7€ el plato. El tomate es azul, pero son espagueti con tomate)

Y digo yo: ¿seré raro?, ¿nadie más se da cuenta?. Pues no soy raro y alguien se ha dado cuenta. Pablo Kurt, que de esto sabe muchísimo más que yo, lo explica perfectamente aquí:

"El espectáculo se despliega durante 160 minutos, pero la emoción de estar viendo la esperadísima “Avatar” (o “James Cameron y sus aliens, el regreso”) apenas alcanza una hora. Es lo que tardas en acostumbrarte a la maravilla visual, para comenzar a darte cuenta de que, mientras estabas ascendiendo a la cumbre del 3D, el guión cayó precipicio abajo, para hundirse en la sima del convencionalismo y los lugares comunes del cine más comercial. El comienzo es brillante, pero, una vez pasada la fascinación, entre tanta tridimensión sólo habita la superficialidad. La historia es algo así como si a Neo (Matrix) lo metes en una de indios (nativos) y vaqueros (marines), en un western ecologista con preciosos paisajes de mundos fantásticos. ¿Suena original? No lo es tanto. Estar embelesado por el grandioso escaparate no impide percatarte de que en, su desarrollo, la profundidad es patrimonio exclusivo del formato. El resto es maniqueo y algo simple (¿20 millones el kilo? Guauu, sí que es cara la piedrecita... ¿y dices que se encuentra debajo de dónde?), un conjunto de escenas de acción increíblemente diseñadas que a ratos parecen ser mera excusa para asombrarnos ante los avances de la técnica. El film pretende ser como un videojuego colosal, de mensaje bienintencionado, pero lo cierto es que como cine resulta algo pretencioso, atiborrado de grandes conceptos y pobres diálogos ya vistos en otras películas de éxito. Es muy posible que, de cara a la industria, Cameron marque con “Avatar” un nuevo rumbo en el campo de los efectos especiales, y merecido se lo tiene, pero es una lástima que haya tardado 12 años para ofrecernos una deslumbrante sucesión de superwallpapers dinámicos en 3D... con un guión que se escribe en una semana. ¿Que muchos la ponen por las nubes de Pandora? Genial para ellos; si alguien ve profundidad en estos personajes planos, que me preste sus gafas, por favor."

Pues eso. El Óscar de efectos especiales es suyo seguro. Espero que sea el único.

PD: Algunos ya hablan de plagio a Delgo.

1 comentario:

Havana dijo...

A mí los espaguetis con tomate me encantan, y tratándose de la peli me gustó, me entretuvo durante las casi 3 horas que dura,es decir, no se me hizo larga y disfruté de la historia, de los paisajes y escenarios de la peli, que por 7 € ya es bastante.
Lo que me hubiera gustado es poder haber disfrutado de los efectos 3D para poder describirlos y/ó criticarlos también. Lástima que la sala dónde vimos juntos la peli era 2D.