
Un repaso irónico y muy lúcido al catolicismo. Es altamente recomendable, y además es divertidísimo, y para muestra, un botón. En la introducción al libro, el autor explica que los católicos deben "creer" y punto, aun cuando la sociedad del conocimiento nos incite a lo contrario. De la misma forma que los niños creen en los Reyes Magos, en el Ratoncito Pérez y en que los niños vienen de París traídos por una cigüeña, aunque no existan. Y continúa:
"Nosotros, los católicos, somos como esos niños. Durante nuestra larga infancia, dos milenios mal contados, nuestra Madre y Pastora nos ha relatado la historia de Jesús y de su Iglesia. Ya hemos crecido y podemos, sin escándalo, conocer la verdad. ¿Vamos por eso a querer menos a nuestra Madre? Desde luego que no. Seguramente la amaremos más y, desde el conocimiento de sus secretos, nos abandonaremos a ella aún más, como la amada que, vencida la última resistencia del virginal pudor, se entrega al amado con todos sus orificios abiertos de par en par y sea lo que Dios quiera.7"
El 7 que está al final no es un error tipográfico, es una nota al pie, que dice lo siguiente:
"7. No estoy seguro de que la metáfora sea cabalmente entendida. Iba a escribir «como la oveja se entrega sin reserva alguna a su pastor», pero lo he desestimado, no sea que algún mal pensado lo interprete torcidamente. En este caso el Pastor sería el miembro de la Iglesia y la oveja el catequista. No sé si me explico."
Bueno, pues nada, que lo leáis, que os va a gustar y a divertir.
PD: Insisto, las notas al pié de página son magistrales.
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